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Las tradiciones católicas son una de las instituciones que conservan la continuidad cultural de las poblaciones locales latinoamericanas. Además de promover la fe a través de actividades que podemos denominar culturales, estas tradiciones les permiten a los feligreses expresar sus creencias de una manera creativa y heterodoxa con respecto a los mandatos de la jerarquía de la iglesia. Los pobladores devotos dirigen, producen y realizan la mayoría de estas actividades.
Si bien es cierto que fueron los franciscanos los que promovieron entre el pueblo, hace muchos años en Europa y luego en América Latina, la costumbre de escenificar pasajes bíblicos para divulgar la fe, también es cierto que, al menos en Hispanoamérica, después el pueblo se apropió y conserva hasta nuestros días estas costumbres que se han convertido en el rostro de ciertas épocas del año.
Masaya es una de las ciudades que conserva una cantidad considerable de tradiciones culturales que pone en escena durante casi todo el año y en la que participan activamente los pobladores de todas las edades. Una de estas tradiciones son Los Pases del Niño Dios.
Según la tradición católica, los Nacimientos (escenificaciones del sitio en el que nació Jesús de Nazaret) se instalan a partir del 17 de diciembre sin la imagen del Niño Dios. Hasta el 25 de diciembre se pone la figura del Niño Dios porque en esa fecha nació. En este contexto, algunas familias sacan en pase a la imagen del Niño que tienen en el Nacimiento. Los Pases del Niño Dios son procesiones en las que varios niños y niñas se disfrazan de María, José, Los Tres Reyes Magos, un ángel que lleva La Estrella Polar, pastores y pastoras que acompañan una imagen del Niño Dios. Las personas realizan esta actividad como un gesto público de celebración por la Natividad o como un testimonio de gratitud por un milagro concedido por el Niño Dios.
Los organizadores reclutan en el barrio en que viven a los niños y niñas que participarán. Los padres y madres de familia cubren los gastos del vestuario del personaje que representarán sus hijos. El itinerario del pase comienza en la Parroquia del barrio en el que habitan los participantes, sigue por varias calles del barrio y termina en la casa de la familia organizadora. La procesión va acompañada de una banda de filarmónicos que tocan sones de pascua. Un ángel que lleva la Estrella Polar encabeza el pase, luego le siguen Los Tres Reyes Magos, después una hilera de pastorcitas a un lado y otra hilera de pastorcitos al otro lado, luego van María y José con la imagen del Niño Dios y de último los filarmónicos. Una vez que todos llegan a la casa se reza un rosario y después el organizador les reparte golosinas a los niños y niñas.
Las personas del barrio salen de sus casas para ver desfilar al pase que por lo general se realiza al caer la noche. De esta manera, como en otras tradiciones, el espacio público se vuelve un teatro en el que se representa un acontecimiento espiritual para los creyentes. En estas actividades las personas expresan la pertenencia a una comunidad que posee sus tradiciones como un rasgo de identidad y de continuidad histórica. Los Pases del Niño Dios dejan de salir hasta el 2 de febrero, día de la Virgen de Candelaria.
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