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El bollo, la empanada y la rosquilla hechos a base de maíz son la cosa de horno. Vendedoras y vendedores que se encuentran en las esquinas, caminando en las calles, en las paradas de buses y en el mercado pregonan “la cosa de horno, la cosa de horno” y ya se sabe que dentro del recipiente que cargan llevan estas comidas. Todavía algunos vendedores te dan la cosa de horno envuelta en hojas de chagüite, otros utilizan bolsas, el propósito es mantener calientita la comida, conservarla vaporosa para sentir plenamente su sabor.
La masa de la cosa de horno se hace con maíz molido, queso, leche y crema. La rosquilla sólo lleva los ingredientes antes mencionados, a la masa del bollo se le agrega azúcar, la masa de las empanadas no lleva azúcar pero se le agrega en su interior un relleno hecho de queso desboronado, azúcar y canela. Una vez que se le da forma a cada una de las cosas de horno se introducen en el horno de adobe y se cocinan con leña.
Además de venderse en las calles esta es una comida que se consume en muchísimas actividades folclóricas, pero en estos casos no se vende sino que se regala. San Sebastián, Los Maderos de la Cruz y Las Cruces de Mayo son algunas de las festividades en las que nunca falta la cosa de horno. Pero también se regala en las novenas* de muertos que se realizan en el barrio indígena de Monimbó de la ciudad de Masaya.
La cosa de horno se puede acompañar con café o con un refresco de fruta, es una buena merienda para la mañana o la tarde y su sabor es delicioso. Donde seguro que la puede encontrar es en los mercados.
*Sufragios y ofrendas por los difuntos, aunque se cumpla en uno o dos días lo que se había de hacer en los nueve (Diccionario de La Lengua Española).
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